martes, 10 de junio de 2008

Europa vuelve al siglo XIX en derechos laborales

Con total incredulidad me siento frente al ordenador y me encuentro la siguiente noticia: Acuerdo de los Veintisiete para ampliar la semana laboral por encima de las 48 horas.

¿El límite máximo? Nada más y nada menos que 65 horas semanales. Equivale a un turno de 13 horas diarias 5 días a la semana, 10,8h diarias en 6 días semanales y por último, 9,30 horas diarias, TODOS LOS DÍAS.

¿Cómo es posible que en el SIGLO XXI semejantes aberraciones tengan lugar? Por lo que parece, el Gobierno de Eslovenia presentó este proyecto hace 3 años, pero la oposición de Francia, España e Italia entre otros sirvió para frenarlo. Pero con la vuelta del señor Berlusconi (que le importa un pito la gente) al poder italiano y el pacto firmado entre Super-Sarko y Gordon Brown en el que Francia apoyaba esta medida si Inglaterra apoyaba la propuesta francesa de quitarle derechos a los trabajadores que van por ETT (Empresa de Trabajo Temporal), han hecho que esta injusticia social salga adelante.

España, a día de hoy, se sigue oponiendo a esta reforma. Sin embargo, nuestro Ministro de Trabajo no tuvo el valor suficiente de votar en contra sino que se abstuvo. ¡Vamos hombre! ¿Dices estar en contra y sin embargo no votas en contra? ¿Por quién nos tomas, Señor Ministro? Creo que en este momento debes una explicación al pueblo español por tu decisión, en especial por los ingenuos que votaron al partido SOCIALISTA esperando que tomaran medidas SOCIALES. Cierto es que, a la hora de la verdad, España no ha apoyado esta barrabasada, pero tampoco ha ido en contra.

No me queda más que agregar que este mundo cada vez apesta más. La UE se perfiló como la unión de los trabajadores, se prometieron mejoras laborales, sociales, económicas, etc. Parece que todo basura. El "sueño europeo", al traste por culpa de los fachas que a día de hoy gobiernan muchos de los 27 países y cuyo interés principal es recaudar cuanto más dinero para sus bolsillos, mejor.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Ese lejano país llamado Chile, 10ª parte

Hasta ahora nunca he escrito sobre mi. Siempre he hablado de otros o de otras cosas, porque no quería convertir esto en algo personal. Pero ahora no me queda más remedio, tengo que soltarlo.

Estos días están siendo de lo más extraños para mi pequeña cabeza y gran cuerpo (por la chicha, no por los músculos). Cuatro años después de la 9ª parte parece que vuelvo a embarcar en un vehículo en el que recorreré nada menos que 10.700 kilómetros para alcanzar ese país con el que tantos lazos tuve, quizás tengo y quién sabe si en un futuro seguiré teniendo. Cuatro años más tarde, vuelvo a viajar a Chile.

Pero lamentablemente no es un viaje de placer (más quisiera yo). Es un viaje fugaz de tan sólo dos semanas para ir a ver a mi padre que espera en el hospital una temida operación de instalación de by-pass debido al segundo intento de infarto cardiaco por obstrucción (tuvo un infarto "exitoso" en el año 2002). Pero no es una operación sencilla, no. Su jod*** diabetes es el motivo de la complicación, el motivo de que no se le haya operado antes. Es muy riesgoso, sobre todo porque en el hospital tuvo un desequilibrio a raiz de una confusión en el tipo de insulina.

Todo el asunto de la operación, sobre todo el miedo a que salga mal, sumado a la mezcla de sensaciones que me produce volver a pisar mis queridas tierras chilenas tras cuatro años de alejamiento, el volver a ver a mi familia y a mis amigos tras tanto tiempo, el saber que voy a tener poco tiempo para ver todo lo que tengo que ver... hacen que me sienta más raro que un perro verde bailando el chiki-chiki.

Si a esto encima le agregamos que voy a tener que alejarme de mi apéndice, del que no me puedo separar ni aunque estemos en época de alto estrés y broncas, al que quiero más que a nada y más que a nadie en el mundo... alcanzo una situación de desubicación absoluta, de pensar "¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Qué hago?". Es algo que no creo que nadie entienda, aunque alomejor pueda describirlo como la fusión entre la tristeza y preocupación que me produce la situación de mi opá, la alegría que me provoca volver a verle y volver a viajar a Chile, junto a la melancolía que me entra por no haber viajado desde hace tantos años.

Siento que está todo lejano y frio. Siento que el pasado y el futuro invaden mi presente. Siento que no tengo suelo que pisar. Siento que pese a que el clima es caluroso, hace frío a mi alrededor, como si fuera la casa embrujada que tiene la nube con tormenta permanentemente encima del tejado.

Ya contaré más en otro momento.

viernes, 21 de marzo de 2008

¿Qué tiene de santa la Semana Santa?

Tercera semana de marzo de 2008: Miles de españoles se movilizan para disfrutar de las mayores vacaciones simultáneas de todo el año. Miles de españoles huyen de sus trabajos y casas para refugiarse en el paraíso del turismo y desconectar de la intensa rutina que desemboca en el estrés y en sus enfermedades derivadas. Es el momento de salir y dejarse el salario del mes en algo que merezca la pena para aguantar hasta julio o agosto.

Por otro lado, los creyentes y practicantes de la religión cristiana se preparan para dedicarse a su culto de jueves a domingo mediante sus actividades eclesiásticas: Misas, rezos en casa, ayunos, procesiones... todas esas cosas que en teoría hacen a uno creer y demostrar que cree en la palabra de Jesús.

¿En la palabra de quién? Sí, de Jesús de Nazareth, ese personaje que habitó la Tierra hace unos milenios (dicen los eclesiásticos que dos) y que intentó imponer la paz, el amor y las buenas costumbres en un mundo marcado por el analfabetismo, el desorden y el odio. Un personaje que desde que nació fue tratado como el hijo del ser superior con el que la gente ansiaba contactar. Un personaje cuya joven madre se había quedado embarazada adúlteramente por manos divinas (las de José, creo yo...).
El pobre chaval, sin quererlo ni temerlo, se vio envuelto en todo un culto hacia su supuesto padre y hacia él mismo. Encima, su gran poder mental le permitió hacer "milagros" como la curación.

Aunque este tipo de popular juventud pudiera ocasionarle ciertos trastornos, parece que Jesús mantuvo su cordura (eso sí que es un milagro) y supo desenvolverse bien tratando de ser humilde, pasar por desapercibido y aprovechar su incipiente fama para imponer el valor básico que debe tener una civilización civilizada: El respeto mútuo, sea cual sea la condidición de cada persona.

Y esto que en negrita acabo de poner es, nada más y nada menos, que la auténtica palabra de Jesús, según recogen todos los documentos históricos que científicamente se han comprobado que son verdaderos y según dice, además, la propia Iglesia.

Pero, siendo realistas, ¿Qué tiene que ver la palabra de Jesús con la Semana Santa? Nada de na, señores. Nada de na. ¿Dónde se está viendo el respeto? Los insultos, las menospreciaciones, las vejaciones, los ataques físicos y demás cosas siguen estando presentes en esta Semana Santa. Y este es, junto a muchas otras celebraciones relacionadas y no relacionadas con la fe cristiana, un gran ejemplo de la hipocresía humana.

Al menos no he visto todavía por parte de la Iglesia (institución que representa a Jesús, a su palabra y a su padre Dios), ni siquiera por esta semana, ninguna palabra de respeto hacia los homosexuales, hacia los no creyentes, hacia los tibetanos que sufren la represión china en un territorio que siempre ha sido pacífico, ni hacia las mujeres que tienen que abortar por diferentes potivos. No he visto ninguna palabra de amor por parte de la Iglesia hacia aquellas personas que son diferentes y piensan de distinta manera.
Y como he dicho, ni si quiera durante esta semana llamada Santa en la que se recuerda el asesinato y supuesta resurrección de Jesús y en la que es de debida aplicación su doctrina, al menos en su parte básica como señal de respeto y duelo hacia una persona que murió por querer el bien del pueblo.

Lo paradójico es que hoy en día somos los ateos quienes nos tenemos que encargar de la labor de difundir e imponer el respeto y la igualdad. Somos los ateos (o mejor dicho, los que no creemos en la Iglesia ni en su Dios y, en mi caso en ninguna religión en la que se idolatre a ningún ser) los que nos tenemos que encargar de velar por el sueño de Jesús, padre de nuestra cultura, aunque eliminando las supuestas referencias a Dios...

miércoles, 5 de marzo de 2008

Spain Externalización S.A.

Cada día que pasa de esta vida me encuentro con cosas maravillosas por el camino. Pero también me encuentro con otras que son cada vez más horribles.

Hace un par de semanas, en el call centre en el que trabajo, se celebraba la puesta en marcha de una sucursal en latinoamérica cuyo objetivo teóricamente era el de aliviar la lista de espera de llamadas: ¡Por fin pudimos saborear el tiempo disponible! Todo era perfecto, maravilloso. ¡Incluso daba tiempo para estudiar! Todo parecía una utopía: Un trabajo sencillo, bastante bien pagado, relajado, con buenos compañeros, buenos coordinadores.... ¿Qué más iba a pedir?

Bueno, sí, que fuera un trabajo que no me tuviera enganchado al PC y al teléfono todo el día, pero en un call centre creo que es algo que no tiene remedio.

Pero hace unos días comenzó la odisea: El mismo día en el que un compañero recibe la primera nómina (mucho más escueta de lo que habían prometido), un colega me avisa de que han echado a 8 personas de mi turno, que llevaban menos de 1 mes currando. ¡Flipante! dije yo. Supuse que sería gente a la que se le daría mal el trabajo o que mostraba poco interés. Pero pronto caí en la cuenta de que no era tan cierta dicha suposición: Uno de mis compañeros de grupo que, si bien no era un experto, trabajaba bastante bien y a quien nunca habían dado una sola llamada de atención iba incluido en el lote.

Días más tarde me enteré de otra novedad: Otras dos personas han terminado en la calle y sumando entre todos los turnos, son 20 los que de un día para otro se quedan sin trabajo. Pero lo curioso es que los tiempos de disponibilidad entre llamada y llamada a penas sienten este gran descenso. ¿Será porque ahora que somos menos, la gente llama menos? ¿O será porque con el sueldo de esas 20 personas, ahora pagan 50 en latinoamérica? "Elemental, querido Watson".

Y, visto lo visto, se ve probable que las intenciones a futuro sean trasladar todo el servicio fuera del país. O lo que es lo mismo, generar paro en España para disminuirlo en América y conseguir que alguien se enriquezca a costa de los servicios que pagamos los españoles.
Y es bien sabido por todos que no es este el único call centre para España que está fuera de España. Todo el mundo conoce el ya mítico centro de Telefónica en Marruecos y quien sea cliente de Movistar o Vodafone sabe que tiene más probabilidades de que le contesten desde México o Argentina que desde España.

Total, que ahora parece que España es una gran empresa externalizadora de servicios, todo impulsado por las mafias de las empresas privadas, ya que no hay una sola pública que de servicios de telecomunicaciones. Alguien las privatizó.

Y a causa de estas emigraciones de servicios a países de mano de obra barata el paro sube y sube y la economía general terminará bajando y bajando. Eso sí, que quede bien claro y nadie ponga en duda que, como en todo, la culpa la tiene Zapatero...


sábado, 23 de febrero de 2008

Retrato de la suciedad

Es complicado tratar un tema tan extenso como la suciedad, perdón, la sociedad, en una bitácora que aunque sea ilimitada, no está creada para aburrir al personal.
Pero lo cierto es que no hace falta hacer un retrato de cómo es la gente de toda España, sino que curiosamente basta con reducir la sociedad a la mínima expresión: Una Asociación de personas.

En este país hay cientos y cientos de asociaciones dedicadas a diferentes actividades: Dese llevar a los niños de paseo al campo hasta de coleccionismo de ranas con cola verde. Pero lo que unirá a todas (por lo general) es el tipo de gente que las forma. Principalmente se dividen en dos grupos:

A) Activos

B) Pasivos

Dentro de los socios activos, hay diferentes especies, ordenadas de mayor a menor peligro de extinción:

  1. Los que trabajan por amor al arte y hacen lo que sea por tal de desarrollar su afición y su labor.
  2. Los que trabajan a tutiplén por tal de llevarse medallas (que nadie dice que no sea dinero) y reconocimientos, aunque sea dentro de una asociación formada por 3 personas.
  3. Los que no hacen ni el huevo, pero que ostentan un cargo de la Junta Directiva y se hacen pasarse por gente superimportante.
Y dentro de los socios pasivos -la inmensa mayoría- nos encontramos con las siguientes especies, ordenadas, afortunadamente, de mayor a menor número:

  1. Los que directamente pasan: Están ahí, pagan su cuota, disfrutan de los beneficios y de los trabajos que hacen los demás, pero no aportan nada más que la mera presencia.
  2. Aquellos que lo único que saben hacer en la vida es quejarse, quejarse y quejarse, sin poner soluciones que no se basen en quejarse y armar la marimorena.
  3. Los que se quejan de lo mal que van las cosas y se plantean soluciones interesantes que nunca llegan a cumplir por diferentes motivos (se les muere el canario, un coche les atropella el pie al salir del garaje, un malvado pájaro hace pedazos el trabajo antes de entregarlo, el amigo que les iba a ayudar ha desaparecido)...
  4. Los que sólo saben despotricar contra el trabajo de los socios del primera especie de la categoría A, tratando de desmontar su trabajo como sea y creyéndose poseedores de la suma verdad eterna.
Y lo que nadie puede negar, es que en la suciedad general española se da exactamente esto mismo, salvo que cambiando las cuotas por los impuestos y pocas cosas más.

Pregunta: ¿Es viable seguir así? ¿Qué consecuencias nos traerá eso de la pasividad? ¿Cuál es el riesgo de que la especie 4 de los pasivos aumente imparablemente?

Espero nunca saber la respuesta.

viernes, 22 de febrero de 2008

Campaña sobre campaña.. la que nos espera

Señores, señoras, señoritos y señoritas... ya ha comenzado la campaña electoral para las elecciones generales españolas de 2008. ¿Cuándo? Dicen que hace 2 horas, aunque a mi parecer llevan ya semanas de campaña (aunque me atrevería a decir que 4 años).

Mañana, o mejor dicho hoy, es el gran día en el que uno se levanta pronto por la mañana, sube la persiana, mira el hermoso cielo azul (o nublado) pero un nuevo elemento distorsiona la estampa típica que se ve desde tu ventana: Las barbas de Rajoy o la Z de Zapatero te dan los buenos días.

¿Cómo será el cartel? Me da igual, aunque apuesto lo que sea a que será igual que siempre: Una cacho fotaza, una frase sin sentido y el nombre del personaje en cuestión. Pero... ¿Qué más le importa al ciudadano la foto y el nombre de las personas que día tras día protagonizan "peleas absurdas"? ¿Se creen que no los conocemos y que con esos cartelones que manchan la ciudad por 15 días se van a hacer más famosos? ¡Vamos hombre! ¡Que el 95% de la gente sabemos quién es quién! Y quien no lo sepa se quedará sin saberlo porque no le interesa. Al menos si hablamos de Zapatero y Rajoy, cabezas del sistema bipartidista español y que salen hasta en la sopa.


¿No se dan cuenta que lo que el pueblo quiere, necesita y no reclama son soluciones a sus problemas o, al menos propuestas de solución? ¿Que no nos interesa que nos recuerden cada 5 metros quién es el líder de cada partido y lo feo que es? ¡Hacen falta propuestas! Menos foto, menos palabrería y más propuestas, nada de discursillos baratos, tanto de unos como de otros.

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La peor parte vendrá no sólo por tener que aguantar los carteles sino la sarta de descalificaciones personales y profesionales que vamos a tener que aguantar, las tensiones creadas por este sistema básicamente bipartidista en el que la izquierda parece ser la ausente y en el que reinan las críticas negativas y la invención de cosas (buenas y malas) que no existen.

Eso sí, a lo que le interesa al pueblo, que es vivir en paz y tranquilidad con los menores problemas posibles...

¡Que le zurzan!

Así es la política, así es España y así se lo hemos contado.

jueves, 21 de febrero de 2008

Manual de instrucciones

Ehhh... ¿Hola?

¿Qué hay? ¿No hay nada? Parece mentira... más de 7 meses sin publicar nada aquí. Me he convertido en un dejado, lo reconozco. Quizás la idea de escribir para que nadie me lea me echa atrás a la hora de crear una nueva entrada en mi bitácora. Quizás la idea de darle la dirección de blog a mis colegas me ruborice ante el miedo de que piensen que he perdido totalmente la azotea (si es que alguna vez la he tenido).

Peeeero aquí estoy, más loco que nunca. Y todo por eso de trabajar en Orange. Llevo sólo un mes, pero ya me estoy empezando a volver loco. Tras finalizar muchas llamadas me pregunto: ¿Cómo puede la gente ser tan imbécil?

Reconozco que me considero afortunado al tener unos conocimientos de informática bastante decentes. Se lo que es una ipé, un rúter, un módem, un jost, un efetepé, un cable ecernet... ...cómo configurar una red y tal. ¡Pero es que la gente no tiene ni idea ni de para qué sirve una conexión a internet! ¡Ni para qué sirve el manual de instrucciones! Se piensan que darse de alta para un ADSL es dar un paseito por el campo...

No puede ser que a cada cliente se le envíe su router con sus cablecitos, microfiltros y el manual para la instalación. ¿El qué? Sí, esa cosa blanca plastificada que pone en grande INSTRUCCIONES. Eso que a los teleoperadores nos consta que la gente pasa de ello... ni más ni menos.

Después te llaman despotricando contra la empresa porque no le damos internet. ¡¿Pero cómo! ? ¡Si el cliente conecta el teléfono a la clavija del Ethernet del router y se piensa que sólo con eso podrá usar el wifi (término que sí que saben muy bien)!

Aunque después está el auténtico chuleta que te llama convencidísimo de que él es Dios y tú una miserable rata que roe el micrófono del teléfono, asegurando de que lo ha hecho todo muy bien porque tiene no se qué conocimientos, ha hecho muchas instalaciones y sólo le ha fallado esa de Orange porque Orange es muy mala (terrible, vamos). Uno reacciona de manera incorrecta haciendo pruebas de línea y demás tonterías... hasta que uno se da cuenta de que el error reside en el doble microfiltro que el burro del cliente le ha puesto al router. ¡Qué despropósito!

En fin, creo que lo interesante sería que las operadoras telefónicas ofrecieran al cliente la oportunidad de aprender a usar internet antes de firmar un contrato, pero eso es demasiado soñar en un país en el que lo que interesa es que un cliente firme un contrato, sea cual sea la mentira que le cuentes.

En fin, otro día más y mejor.